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Hermoso año, el que hoy encierro. Quise mucho, mucho me quisieron, viajé sola y viajé acompañada, compartí los mejores cigarrillos (todos sabemos que los mejores son los compartidos), y me permití flojear en la cama hasta las dos de la tarde. Mojé mis pies en agua fría de lago, sorprendí descalza a la madrugada en un jardín con plantitas de hierbabuena, caminé bajo la lluvia de la mano con mis muertos, tomé mate sentada en una piedra con dos poetas increíbles, y bailé, ¡cómo bailé!
Hoy el brindis es a la Vida.
Mi más sincera gratitud
por el viento
y los lobos
por los labios
y las azoteas
por las voces
y los silencios.
la despedida (III)
Me enamoré de una mujer
de faldas azules
y dedos de sal
con una sonrisa
de espera
silente
de quien esconde un secreto
terrible
de esos que devoran
humanidades
destruyen
civilizaciones.
Me enamoré de una mujer
y ahora no sé
qué haré sin ella.
de faldas azules
y dedos de sal
con una sonrisa
de espera
silente
de quien esconde un secreto
terrible
de esos que devoran
humanidades
destruyen
civilizaciones.
Me enamoré de una mujer
y ahora no sé
qué haré sin ella.
el encuentro (I)
Me estabas esperando.
Desde antes que naciera
me estabas esperando
para consumirme el alma
para acariciarme los huesos y besarme hasta a médula
me estabas esperando
para hervirme la piel
para matarme y parirme de nuevo hecha sal
me estabas esperando
y yo que no sabía
que había estado siempre
aquí.
Desde antes que naciera
me estabas esperando
para consumirme el alma
para acariciarme los huesos y besarme hasta a médula
me estabas esperando
para hervirme la piel
para matarme y parirme de nuevo hecha sal
me estabas esperando
y yo que no sabía
que había estado siempre
aquí.
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