Quizá tu piel de castaña al horno
tu sonrisa castellana
tu espalda de roble
me encuentren de nuevo algún día
adormilada bajo la estera de la soledad de anoche
sonámbula o funámbula
fugitiva de la muerte
con una florecita amarilla intacta en el cabello.
Quizás entonces
volverán a cuidarme
tus ojos de guerrillero
tus trincheras laicas y seguras
Pero este otoño
este antiguo hogar de cristianos y moros
esta tierra
vieja
la tengo que caminar sola.

1 voces suscitadas:
Hermoso, simplemente hermoso.
Habitada mujer, tus palabras también, como otras veces, se encuentran conmigo en similares estados... casi, instransmitibles.
Un abrazo.
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