sábado, julio 11, 2009

a Bogart, que ha llegado el otoño

Quizá tu piel de castaña al horno
tu sonrisa castellana
tu espalda de roble
me encuentren de nuevo algún día
adormilada bajo la estera de la soledad de anoche
sonámbula o funámbula
fugitiva de la muerte
con una florecita amarilla intacta en el cabello.

Quizás entonces
volverán a cuidarme
tus ojos de guerrillero
tus trincheras laicas y seguras

Pero este otoño
este antiguo hogar de cristianos y moros
esta tierra
vieja
la tengo que caminar sola.

1 voces suscitadas:

flacazul dijo...

Hermoso, simplemente hermoso.

Habitada mujer, tus palabras también, como otras veces, se encuentran conmigo en similares estados... casi, instransmitibles.

Un abrazo.