El vacío invierno de la ciudad insomne
acuchilla a los transeúntes.

Siento deslizarse a los dragones que anidan en mi garganta.
Escapan por la madrugada
danzan y me acunan.



Es perfecta la compañía: Goya, las escaleras del Teatro Municipal, el ruido, la callejuela a la izquierda, tu mano reconociendo la mía.



Tu voz otoñal huele a vieja amistad

y sí, son lindos los besos en el centro de la ciudad,



pero tengo dragones en la garganta

y no les gusta que te acerques tanto.