miércoles, febrero 28, 2007

y no le dije

Descubre sonetos entre
las cuerdas de mis cabellos.

Deja que sean mi piel
y la curva de mi cintura

tu guitarra.

miércoles, febrero 21, 2007

ser esperado a las cinco.

(Luego de una catársis literaria de la mano de los cuatro llantos para Ignacio, de García Lorca, en portugués)


"Vamos, la vida nos espera", me dijiste, y asesinaste a la madrugada.

No. La vida no.
La vida es esto:
sensaciones.

Es la lenta muerte
quien nos espera.

El lento desangrar

(condenado, como Ignacio Sanchez, a carecer de punto final)

jueves, febrero 15, 2007

líneas insomnes para un lejano.

Algunas letras esporádicas y el fragmento de una carta:

I

Cebemos unos amargos.

que para dulce
ya estás vos.


II

Hoy te he extrañado. No como ayer.

Hoy te he extrañado en la piel.


III

Afrontemos a dedo a la mediocridad
Renunciemos juntos a la soledad.

Vente conmigo,
que quiero desnudar el continente.
Vente conmigo,
que los vientos esperan
a que les hagas el amor.

sábado, febrero 10, 2007

on the road

Su cicatriz de asfalto
transito.
Su corte gris se desangra bajo mis pies.

Triste es su miel.

Hacia el sur camino
por la ruta marcada
con huellas de mortales

Le gusta el amor de los mortales, a ella.

Entre sus muslos, el verde se asombra
Me adentro en el bosque.
Nada como el perfume a lluvia que emana.

El bosque
divino pubis de Gaïa.

miércoles, febrero 07, 2007

recordando

Fue la primera vez que me enamoré de un brasileño. Duró cuarenta segundos. Llevaba una guitarra ajena y sus dedos danzaban hipnotizados por su propia creación. Y en medio de una dulce canción, explicó: "Luego Vinicius toca unos acordes, así, y dice algo así:

Senão é como amar uma mulher só linda
E daí? Uma mulher tem que ter
Qualquer coisa além de beleza
Qualquer coisa de triste
Qualquer coisa que chora
Qualquer coisa que sente saudade
Um molejo de amor machucado
Uma beleza que vem da tristeza
De se saber mulher
Feita apenas para amar
Para sofrer pelo seu amor
E pra ser só perdão. "

El grave tono de su voz había visitado mi alma, me hablaba desde dentro. Tan pronto tocó el último acorde, debo confesar, todo el enamoramiento se había esfumado. Había vuelto, frente a mí, el mortal que era.

Pero si en esos cuarenta segundos él me hubiese pedido que huyera con él, bien lo saben mis silencios, por dios que yo me iba.

martes, febrero 06, 2007

un paréntesis necesario

Iba a escribir sobre mis impresiones en la verticalmente titánica ciudad que me ha acogido, pero en medio minuto se me fueron las ganas. Ya imaginarán por qué. No acostumbro escribir este tipo de posts, pero hoy estoy algo molesta. Es increíble cómo, incluso estando en otro país, me llega hasta aquí el hedor a chisme fresco del voyeurismo exacerbado de ciertos individuos pueblerinos de excesivo ocio que habitan en Santa Cruz de la Sierra.

No me callaré mientras me imponen censuras quienes creen tener el derecho y la moral de juzgar lo que comparto sobre mi vida personal mediante mis escritos. Mis supuestos amores, desamores, nauseas o enojos, reales o irreales, explícitos o implícitos, son míos, y, creo que estarán los lectores de acuerdo, no necesito justificarlos a ab-so-lu-ta-men-te nadie.

Mi libertad no es de dominio público.
Mis alas y mi boca no están sujetas a tribunales abiertos.

Este espacio fue creado para la libertad del pensamiento dilatado, y para los aullidos de la piel de todo quien quiera entrar.
Las plantas no saben de escrúpulos religiosos o morales,
así que en este jardín
las voces florecen

sin ser censuradas ni cuestionadas.

Gracias por pasar.