Con el vientre y el alma frías miras de soslayo los -dos o tres, calculas- tragos de vino que reposan en el vientre cálido de la botella.

La radio murmura una cancioncilla de pop algo cursi en francés,
y tú juegas
-sólo para darte un gustito-
a quedarte quieta quieta
hasta dejar de respirar.

Tan joven, y con manos tan viejas, muñeca.

Y te cortas las ideas y emociones
con el mismo deleite grasoso con el que te cortas los mechones de cabello
y las muñecas, ¿no, muñeca?

Y te entumeces los dedos al rozarlos sobre el encendedor
encendido
y te seducen las ganas de que se te entumezca, también,
el resto del cuerpo.

Y te acuestas dos veces al mes
con el tipo que te pidió ese día la hora
en el minuto
exacto

Y finges algunos gemidos
para ti, no para él
mientras te preguntas con cierto tedio resignado
cuál será su nombre.

Y coleccionas soledades
malos polvos
y colillas de cigarros que se consumen entre tus manos y tus negros ojos rotos
que cautivan las curvas de monóxido de carbono.

Quieres que te haga el amor el humo, ¿no, muñeca?

Y te acuestas a mi lado
apestando a nicotina
y buscando soledades que acompañen las tuyas.
Y yo te quiero, muñeca.
Hueles a muerte
pero te quiero.

la gastada puerta azul


"Mi respiración busca a qué asirse
un temor empieza a desnudarme la mirada
un ser presentido detrás de los árboles
queriendo arrancarme una confesión de locura
y comerme el plomo del corazón para que flote
como una ofelia de fango entre ríos ebrios."

-Julio Barriga (Versos Perversos)


Ayer, algo entumecida de emoción, he compartido mate con el Quijote de San Roque.
¿Cómo, pues, después de oírlo, subir algo mío?