Té.



Está perdida la lucha contra el agua.
El agua siempre encuentra las grietas más insignificantes
y sale por allí.
Si no hay caminos, los abre. Si no hay salida, la crea.
Erosiona tus entrañas y sale, oscura.
(Sí, como el ánimo.)
Huele a hierbas, habrá cruzado matorrales en mí...

Lloro, creo,
té.

l' heure du loup

Quizá eres lo que siempre has sido,
y no eres nada.
Obsesiva obsesión.
Arranca el papel y la jaula. Los lobos se acercarán por el olor. Intenta de nuevo.
Obsesiva. Mastícalo. Trágalo. Desgárralo. Libéralo. Quedes tú regada en pedazos de existencia barata, en palabras mudas impregnadas de ti.

Quizá eres lo que siempre has sido.

Obsesiva
neurótica
desgarrada
insolente
inhóspita
infantil
sensual
sexual
impúdica
virginal
resignada
desolada
degollada
desalmada
deshabitada
deshabitada.

No. Eso no.
Habitada estoy
por lobos.

(des)encuentros

No nos conocemos.

En un lugar lleno de gente cruzamos, una vez, una mirada. Dices que te sonreí. Es probable. Suelo sonreír a los extraños sin darme cuenta. También le sonrío a veces a las paredes escritas, a las avenidas de toborochis, a los moteles.

Con las luces apagadas, tomo otro sorbo de té. Me cosquillea el paladar. Pienso en vos. Andas merodeando en mi cabeza estos días. Es algo irritante. Algo.
Me distraeré. Saco del bolso el libro del momento. Titula el año en que naciste. Podrías, por favor, dejarme en paz? Podrías al menos mantenerte fuera de mi cuarto? Cierro las cortinas. Son azules. La pared también. Así lo pedí yo.
Tu cuarto es verde, no? Así lo pediste vos?
No. Aquí no entrés. Aquí no entrés que estoy desnuda. Desnuda de las máscaras censuradoras que me pongo a menudo en público, con los que creen conocerme.
(bueno, también en cueros, si querés)

No. Callate, que no te escuchen. Que no te escuchen que qué van a pensar. Vos siempre tan impecable, paseándote siempre con esa amplia sonrisa. De esas que parecen pintadas. De esas que... iluminan cuartos? Era eso? Sí, creo que sí.
La taza de té vacía y vertiginosa me llama. Las hierbas verdosas que descansan en el fondo me llevan a tu cuarto.
Estás ahí, encurvado, de espaldas a la pared con un libro en la mano. Pretendes no verme. Qué toca hoy? No respondes. Me acuesto a tu lado. Pretendes no sentirme. Tengo ganas de llorar, de repende. Mi soledad me apavora. Me puedo apoyar en vos? No respondes.
Tus ojos corren atrás de las letras, hambrientos. Dónde estás hoy? No te vayas, no me gusta quedarme sola. Sabés lo maricona que soy.

Se enciende la luz de golpe, y me incendia las pupilas. La pared va recobrando de a poco su color. Azul.
Hola, qué tal? Cómo fue la conferencia?
Ah, que bien. Sí, yo las apago. Buenas noches.

Cierro la puerta. Siento el pecho oprimido e inquieto. Me tengo que sentar. Aquí, en la cama está bien.
Inhalo, exhalo.
Mejor.
Quiero otra taza de té. Tres es demasiado?
Nunca, decís bajito, lo siento detrás de la oreja. Deslizás tu mano sobre mi hombro. Ahí estabas, ahí estuviste todo este tiempo, sentado en la cama mirándome moverme a paso algo neurótico por mi cuarto, estudiándome a través del vidrio con una mirada furtiva y una sonrisa burlesca.
Te extrañé.

5 cosas raras sobre mí

Un poco fuera de tiempo, me sumo a la corriente de cosas raras...


5 cosas raras sobre mí:

1. Tengo ingenio natural para amarrarme el pelo cuando no hay elásticos cerca (en algún partido de fútbol improvisado, o una tarde de demasiado calor). Todo me sirve: bufandas, ramitas de alguna planta cercana, incluso tiros de brasier (removibles o no). Actualmente llevo una trencita de macramé en el pelo que me saca de apuros y sujeta un espectáculo.

2. Tengo una ausencia absurda de memoria espacial. Vivo hace 14 años en la misma casa y aún me pierdo por el barrio si voy sola. Además siempre tengo que pensar unos segundos antes de decir qué lado es el izquierdo y qué lado es el derecho.

3. Estoy convencidísima de que mi niño interior es niño, no niña. Soy adicta a los videojuegos de role play en primera persona (desde Metal Gear Solid o Resident Evil hasta Zelda pasando por todo lo que encuentre en mi camino con buena jugabilidad e historia interesante).
También soy lectora empedernida de mangas (Evangelion y otros tesoros), y me he visto casi completas todas las sagas de Caballeros del Zodiaco, X-Men, y Spiderman (de los buenos, los antiguos, donde el sarcasmo de Peter Parker era más importante que los efectos especiales).

4. Todo lo que planto crece. Cuando era niña mi papá me llamaba 'dedo verde', porque plantaba semillas de frutas o frijoles y siempre crecían. Incluso el año pasado tuve una trenza de macramé (sí, otra) por unos 4 meses, y una de las semillas que la adornaban (una de flamboyal) se empezó a romper. Cuando me la saqué me di cuenta que estaba verde por dentro ( me sentí tan maternal), la puse en el jardín y ahí germinó tranquila.

5. Soy llena, pero llena llenita de pequeños tics (no nerviosos, sólo gestos que no puedo controlar aunque intente) que están todos ligados a lo que estoy pensando en el momento, (por ejemplo, me quito el pelo de detrás de la oreja cuando algo me da verguenza, o tuerzo la boca cerrada hacia un lado cuando estoy pensando en algo q no quiero decir) y la poca gente que me los conoce se mata de la risa cuando los hago, porque saben lo que se me pasa por la cabeza. No puedo evitar delatarme.